Un año en Tijuana

Tengo el agrado de compartir el gozo y bendición que siento al ser parte de la comunidad escolapia de Tijuana, Baja California, y en general de la Escuela Pía en los proyectos de catequesis y Escuela de tareas, en los cuales he sido llamado a dar lo mejor de mí, especialmente con los más necesitados que son los niños y jóvenes. Estoy contento porque a través de la vida comunitaria y apostolados voy descubriendo mi vocación, mis fortalezas y voy involucrándome cada vez más en la dinámica de los proyectos. Me siento afortunado por estar en un tiempo de discernimiento vocacional, crecimiento personal y espiritual. Estar en dichos proyectos es una gran responsabilidad puesto que es noble, beneficioso y útil acompañar a los niños en los apostolados donde estoy. Por consiguiente, me atrevo a compartir mi experiencia.
La catequesis y la Escuela de tareas han sido parte de mi motivación para seguir discerniendo mi vocación a la vida religiosa. La catequesis me ha recordado momentos de mi niñez cuando lo que más me gustaba era compartir con los demás niños y pasaba momentos de alegría. Ahora que tengo la oportunidad de fungir como catequista me he dado cuenta de la importancia de poder acompañar a los niños, especialmente a los que muchas veces sufren algún tipo de maltrato. Me he convencido de que más que enseñar a los niños el catecismo de la iglesia y hablarles de Dios, lo que más necesitan muchas veces es que estemos con ellos y mostrarles que además de aprender a rezar también aprendemos a convivir con los demás niños.
Al mismo tiempo les cuento que la Escuela de tareas también me ha hecho recordar momentos cuando estaba estudiando la primaria y me costaba mucho leer. Ahora que estoy asistiendo a la Escuelita veo que hay niños que viven situaciones parecidas a las que yo viví. En conclusión, los apostolados han sido un motivo de discernimiento vocacional en la vida religiosa, los cuales disfruto al máximo.

José Alfredo Hernández Pérez,
Junior Escolapio.

2018-03-23T01:26:07+00:00